Y un día… Villa La Angostura tuvo su primer curita

El padre Miche fue el primer sacerdote de Villa La Angostura y un personaje singular: celebraba misa, pintaba paisajes y se hizo fanático del motocross. Escribe Yayo de Mendieta.

Hubo un tiempo en que Villa La Angostura todavía no tenía un sacerdote que atendiera regularmente las necesidades religiosas de sus habitantes. Eran los años de una localidad que recién comenzaba a crecer, con pocas familias, enormes distancias y caminos muy diferentes a los actuales.

Y un día llegó el primer curita que quedó ligado a la vida cotidiana de aquella comunidad: el padre Miche.

Sacerdote salesiano, Miche llegaba desde Bariloche para oficiar misa y administrar los sacramentos en la pequeña Capilla Nuestra Señora de la Asunción, convirtiéndose con el paso de los años en una figura entrañable para los antiguos pobladores.

Sin embargo, detrás de su tarea pastoral existía también un hombre curioso y apasionado por otras actividades. Pintaba al óleo los paisajes angosturenses y, gracias a su amistad con un personaje fundamental de aquellos años, descubrió un deporte que terminaría apasionándolo: el motocross.

Una capilla para una Villa que comenzaba a crecer

La historia del padre Miche está estrechamente relacionada con la de la Capilla Nuestra Señora de la Asunción.

El pequeño templo posee una nave central, techos bajos y las características tejuelas de ciprés que identificaron a numerosas construcciones impulsadas por Parques Nacionales durante aquellos años.

La piedra utilizada para levantar sus paredes provenía de una cantera ubicada dentro de la Península de Quetrihué, de donde se extraía material para distintas obras que Parques Nacionales ejecutaba en la naciente Villa turística La Angostura.

Inicialmente, la capilla permaneció cerrada hasta que Parques Nacionales entregó el edificio a la Diócesis de Mendoza, jurisdicción eclesiástica de la cual dependía por entonces esta región.

Una fecha importante fue el 25 de noviembre de 1946, cuando la capilla fue entregada al vicario foráneo de Neuquén y cura párroco de San Martín de los Andes, padre Benigno Champeleaux.

En aquellos primeros años, el templo dependía de la Parroquia Asunción Inmaculada de Bariloche. Precisamente desde allí comenzó a llegar hasta Villa La Angostura el padre Miche.

El sacerdote que llegaba desde Bariloche

En tiempos en que trasladarse por la región representaba toda una aventura, la presencia de un sacerdote significaba mucho más que la celebración de una misa.

El padre Miche viajaba hasta Villa La Angostura para oficiar las celebraciones religiosas y administrar los sacramentos que necesitaban las familias de aquella pequeña comunidad.

Bautismos, comuniones, casamientos y otras ceremonias de la Iglesia comenzaron así a encontrar su lugar en la vida cotidiana de los angosturenses.

Con el paso de los años, la figura del sacerdote quedó grabada con especial cariño en la memoria de los antiguos pobladores.

Jean Pierre Raemdonck le hizo descubrir el motocross

Una de las facetas menos conocidas del padre Miche nació precisamente en Villa La Angostura. Fue Jean Pierre Raemdonck quien le hizo descubrir el motocross, un deporte que por aquellos años daba sus primeros pasos y que rápidamente despertó el entusiasmo del sacerdote.

Raemdonck fue pionero del motocross no solamente en Villa La Angostura, sino también en la Argentina, convirtiéndose en uno de los principales impulsores de una disciplina prácticamente desconocida por entonces en buena parte del país.

Foto: El padre Miche atento a el paso de los corredores en Villa la Angostura.

Su pasión por las motocicletas lo llevó además a superar las fronteras locales y nacionales. Fue quien organizó las primeras competencias internacionales de motocross cruzando la Cordillera de los Andes hasta Osorno, Chile, generando un temprano intercambio deportivo entre pilotos argentinos y chilenos.

Eran otros tiempos. Atravesar la Cordillera significaba enfrentar caminos difíciles y condiciones muy distintas de las actuales. Sin embargo, ese espíritu aventurero acompañaba a quienes comenzaban a escribir la historia del motocross en la región.

Fue en ese ambiente donde el padre Miche conoció la disciplina.

Jean Pierre le mostró aquel mundo de motos, caminos de tierra y competencias y el sacerdote quedó fascinado. A partir de entonces, Miche se convirtió en un verdadero fanático del motocross.

Así nació una de las historias más curiosas de aquella Villa La Angostura de mediados del siglo pasado: la amistad entre un sacerdote salesiano y uno de los pioneros del motocross argentino, unidos por una pasión que poco tenía que ver con la vida religiosa, pero mucho con el espíritu aventurero de quienes habitaban la Patagonia en aquellos años.

Un cura que también pintaba la Angostura

El motocross no fue la única afición del padre Miche.

El sacerdote tenía además una importante sensibilidad artística y realizaba pinturas al óleo inspiradas en los paisajes de Villa La Angostura.

Lagos, montañas, bosques y rincones de aquella Angostura prácticamente sin urbanizar quedaron reflejados en sus trabajos. Sus pinturas también contribuyeron a que su figura permaneciera en el recuerdo de los pobladores que lo conocieron.

De esta manera, su paso por el pueblo trascendió ampliamente su tarea religiosa. Miche fue sacerdote, pintor y, gracias a Jean Pierre Raemdonck, un apasionado del motocross.

Los tesoros de aquella pequeña capilla

La Capilla Nuestra Señora de la Asunción conserva además elementos de importante valor histórico y artístico.

Entre ellos se destaca un cuadro original realizado en el siglo XVIII, perteneciente a la tradicional escuela peruana y traído desde Cuzco.

En sus paredes laterales se encuentra también una representación de las distintas estaciones del Vía Crucis, realizada mediante pequeños paneles de cerámica con figuras trabajadas en alto relieve y un diseño de características impresionistas.

En la última estación, próxima al altar, aparecen unas iniciales que serían atribuidas a Juan Antonio Ballester Peña, una particularidad poco habitual en el arte sacro, donde tradicionalmente muchos artistas evitaban firmar las obras destinadas al culto religioso.

El recuerdo del primer curita de la Villa

La historia del padre Miche pertenece a una Villa La Angostura muy diferente a la actual. Una pequeña comunidad donde las distancias eran enormes, los servicios escasos y cada nueva institución representaba un paso importante en la consolidación del pueblo.

En ese escenario apareció aquel sacerdote salesiano que viajaba desde Bariloche para celebrar misa, administrar los sacramentos y acompañar a las familias angosturenses.

Pero su historia no quedó encerrada entre las paredes de la capilla.

Pintó los paisajes que lo maravillaban y conoció, gracias a Jean Pierre Raemdonck, el motocross que comenzaba a abrirse camino en la Argentina. Raemdonck fue su pionero, llevó las competencias más allá de la Cordillera hasta Osorno y terminó contagiándole aquella pasión al padre Miche.

Y así, entre misas, óleos, motocicletas y aquellos interminables caminos de tierra, Villa La Angostura tuvo un día a su primer curita: el padre Miche, un sacerdote que terminó convirtiéndose también en un inesperado fanático del motocross y en uno de esos personajes entrañables de la historia angosturense.

Yayo de Mendieta

Villa la Angostura

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