Historias de pioneros: De la llegada de José Diem hace casi 100 años al reconocimiento de Werner como Ciudadano Ilustre

Foto: A la izquierda José Diem y su esposa Elena Wetzel en la estancia Quetrihue cuando trabajaba como administrador.

Nacido en 1938 en la Península de Quetrihue, Werner forma parte de una de las familias más antiguas de la localidad. Su padre llegó a la región en 1928, cuatro años antes de la fundación oficial de Villa La Angostura, y dedicó gran parte de su vida al estudio de la flora andino-patagónica. Descubrió más de 15 plantas que hoy llevan su nombre.  Escribe Yayo de Mendieta.

Villa La Angostura sumó ayer un nuevo reconocimiento a quienes forman parte de su historia. Werner Diem fue declarado Ciudadano Ilustre, una distinción que pone en valor su trayectoria y, al mismo tiempo, recupera la memoria de una de las familias pioneras que se establecieron en estas tierras cuando el actual pueblo todavía era conocido como paraje Correntoso.

Werner es hijo de José Diem y Elena Wetzel, dos nombres estrechamente vinculados con los primeros años de la comunidad. Su padre llegó a esta región el 28 de marzo de 1928, cuatro años antes de la fundación oficial de Villa La Angostura, ocurrida el 15 de mayo de 1932.

Karl Martín Josef Diem, conocido durante toda su vida como don José Diem, había nacido el 5 de julio de 1899 en Mannheim, Alemania. Su historia personal estuvo atravesada por algunos de los acontecimientos más importantes del siglo XX: combatió durante la Primera Guerra Mundial, fue capturado por las tropas francesas en agosto de 1918 y permaneció prisionero hasta febrero de 1920.

Foto: El vapor Targis al amarrar en el puerto en Valparaíso, donde llegaba Karl Martín Josef Diem, más conocido como “don José Diem”

Tras recuperar la libertad regresó a Alemania y continuó sus estudios en la Escuela de Agricultura de Immenstadt, en Baviera, donde se graduó en 1923. Allí comenzó a consolidar una pasión por la naturaleza y la botánica que décadas después convertiría a Villa La Angostura en el escenario de buena parte de sus investigaciones.

De Alemania al Nahuel Huapi

En mayo de 1926 José Diem dejó Europa a bordo del vapor Targis con destino a Valparaíso, Chile. Durante casi dos años trabajó en un establecimiento cercano al lago Villarrica, hasta que decidió atravesar la Cordillera en busca de nuevos horizontes.

El 28 de marzo de 1928 cruzó a caballo por el Paso Tromen acompañado por un peón y con tres caballos. Así llegó al territorio que entonces era conocido como Correntoso.

Se instaló inicialmente en el paraje Panguinal, en la entrada del Brazo Rincón, y el 31 de mayo de ese mismo año adquirió los derechos de ocupación precaria de los lotes pastoriles 5 y 6, donde ya existían algunas viviendas, galpones, muelles, cercos, quintas y plantaciones.

Un año después, en 1929, contrajo matrimonio con Elena Wetzel, nacida en Tbilisi, Georgia, y formada en agronomía en la Universidad de Hohenheim, en Stuttgart. Elena se convertiría no solamente en su compañera de vida sino también en una colaboradora fundamental de sus investigaciones.

De aquel matrimonio nacieron tres hijos: Ernesto Gunther, Ilse Luisa y Werner, nacido el 10 de mayo de 1938.

Werner tiene además un lugar particular dentro de la historia angosturense: fue el primer habitante en nacer en la Península de Quetrihue, donde la familia permaneció durante décadas.

Una familia ligada a Quetrihue

En diciembre de 1933 José Diem fue contratado como administrador de la Estancia Quetrihue, propiedad de Antonio Lynch y Manuel de Uribelarrea. Allí desarrolló tareas agrícolas y ganaderas mientras profundizaba sus investigaciones sobre la flora regional.

José Diem y su lancha Argo. Lo llamaban “el navegante solitario del lago Nahuel Huapi” por el permanente derrotero.

Durante casi tres décadas vivió en la península y participó en numerosas obras. Como administrador supervisó la construcción del casco de la estancia, la histórica casa de té del Bosque de Arrayanes, viviendas para los trabajadores, galpones, cercos, depósitos y caballerizas.

Pero su actividad trascendió ampliamente el trabajo rural.

Diem fue también uno de los pioneros del esquí y el montañismo en la región, junto con figuras como Otto Meiling, Heriberto Tutzaner, Carlos Hensel y los hermanos Willy y Hermann Meier.

El 25 de mayo de 1934 fue inaugurado en el Cerro Dormilón un refugio para montañistas construido por aquel grupo de pioneros, que posteriormente fue donado al Club Andino Bariloche.

También participó, junto con Antonio Lynch y Anselmo Chabol, de la construcción del refugio del Cerro Colorado entre 1941 y 1942.

El “navegante solitario” del Nahuel Huapi

José Diem fue conocido también como “el navegante solitario del lago Nahuel Huapi”, debido a los permanentes viajes que realizaba en su lancha Argo, con la que recorría las aguas entre Panguinal, Bariloche, Quetrihue y otros puntos de la región.

Esa embarcación quedó ligada para siempre a la historia familiar.

Foto: La estancia de la familia Lynch, en la actual Península Quetrihue donde se ubica el tradicional Bosque de los Arrayanes.

En 1952, cuando comenzó a levantar las primeras construcciones en su propiedad de Puerto Manzano, los materiales fueron transportados desde Quetrihue a bordo de la Argo hasta el actual Puerto Diem.

Desde allí debían recorrer alrededor de un kilómetro por tierra. José y sus hijos Gunther y Werner transportaron al hombro buena parte de aquellos materiales, primero para construir un pequeño obrador-vivienda familiar, al que llamaban “el rancho”, y posteriormente para avanzar con la casa definitiva.

Foto: La lancha “Argo” hizo historia entre los primeros pobladores del paraje Correntoso, hoy Villa la Angostura: Foto: Ayerza.

José Diem y una vida dedicada a la botánica

Uno de los mayores legados de José Diem quedó relacionado con el conocimiento científico de la naturaleza patagónica.

Durante años recorrió el Parque Nacional Nahuel Huapi recolectando y clasificando especies. “No hay bosque que no haya caminado”, llegó a afirmar al recordar aquellas interminables expediciones.

Formó un importante herbario y se especializó especialmente en el estudio de helechos, gencianas y rhododendros. En su propiedad de Puerto Manzano desarrolló además el reconocido Vivero Genciana, donde experimentó con especies provenientes de diferentes regiones del mundo.

Intercambió semillas, catálogos y material científico con investigadores e instituciones de Alemania, Estados Unidos, Suiza, Austria, Inglaterra y Dinamarca, entre otros países, y logró adaptar plantas provenientes del Himalaya, China y Manchuria.

Más de 15 especies de plantas quedaron vinculadas a su nombre por haber sido descubiertas o identificadas a partir de sus investigaciones, entre ellas mirtáceas, compuestas, gramíneas, hongos y hasta una variedad de papa.

Su rigurosidad científica quedó plasmada además en sus cuadernos personales, donde dibujaba a mano las plantas estudiadas, respetando escalas, características y colores.

El reconocimiento de la comunidad científica

Su silencioso trabajo obtuvo reconocimiento nacional en 1961, cuando recibió el Premio Eduardo L. Holmberg de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

La distinción estuvo vinculada a sus investigaciones sobre helechos del sur argentino y chileno. Junto con Juana S. de Lichtenstein publicó en 1959, en la revista Darwiniana, el estudio “Las himenófilas del área argentino-chilena del sur”.

También fue autor de trabajos relacionados con los helechos y otras criptógamas, mientras que su vivero de Puerto Manzano fue visitado durante años por reconocidas personalidades vinculadas con la botánica y las ciencias naturales.

José Diem falleció el 13 de diciembre de 1986, a los 87 años. A pedido de su familia, el Concejo Deliberante autorizó que sus restos fueran sepultados en el lote 7 de Puerto Manzano, junto a los de su esposa Elena.

Años después, el 5 de junio de 1994, se colocó una placa recordatoria en Puerto Diem, el sitio que utilizaba como fondeadero para la histórica Argo, en reconocimiento a su aporte al conocimiento de la botánica regional.

Werner, testigo de una Villa La Angostura que recién comenzaba

La declaración de Werner Diem como Ciudadano Ilustre recupera así mucho más que una trayectoria individual. Werner pertenece a una generación que fue testigo directo de la transformación de aquel pequeño paraje cordillerano en la actual Villa La Angostura.

Nacido en Quetrihue en 1938, creció entre el lago Nahuel Huapi, las montañas, los bosques y las actividades de una familia que dejó una profunda huella en la historia local.

Su padre había llegado en 1928, cuando todavía faltaban cuatro años para la fundación de Villa La Angostura. Casi un siglo después de aquella llegada a caballo desde Chile, el reconocimiento a Werner vuelve a colocar el apellido Diem en un lugar destacado de la memoria colectiva angosturense.

La distinción otorgada ayer constituye, de esta manera, un homenaje a Werner Diem y también a una familia pionera cuya historia quedó definitivamente ligada al nacimiento, crecimiento y patrimonio natural de Villa La Angostura.

Yayo de Mendieta 

Villa la Angostura

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