Con presencia angosturense, el maridaje neuquino encontró su lugar en la Noche del Pinot

El chef de Villa La Angostura Martín Páez fue uno de los seis integrantes de la Ruta de la Gastronomía Neuquina que participaron del encuentro que convocó a más de 2.000 personas en el Centro de Convenciones Domuyo. Truchas, hongos, quesos, chivito, cordero, ciervo y ahumados acompañaron al Pinot Noir y trazaron un verdadero recorrido por los sabores de la provincia.

La gastronomía regional tuvo un lugar destacado en La Noche del Pinot, una celebración que reunió a más de 2.000 personas y permitió mostrar la diversidad de la producción vitivinícola y culinaria de Neuquén. Entre sus protagonistas estuvo el chef de Villa La Angostura Martín Páez, quien formó parte de la propuesta junto con los otros cinco cocineros de la Ruta de la Gastronomía Neuquina.

El encuentro se desarrolló en el Centro de Convenciones Domuyo y tuvo al Pinot Noir como gran protagonista, acompañado por productos provenientes de diferentes puntos de la provincia y por las distintas interpretaciones que los chefs realizaron a la hora de pensar el mejor maridaje.

“Estuvimos los seis integrantes de la Ruta de la Gastronomía Neuquina en la Noche del Pinot”, destacó Páez, quien valoró especialmente la posibilidad de concentrar en un mismo espacio “una variedad de sabores y aromas muy interesantes”.

El aporte angosturense: ahumados, frutas y Pinot Noir

A la hora de pensar su combinación ideal, Martín Páez llevó la identidad cordillerana y angosturense hacia los productos ahumados, uno de los sabores característicos de la región.

El chef propuso una tabla de trucha ahumada acompañada por frutas como manzana o pera, buscando generar un equilibrio entre la acidez, el dulzor, el ahumado y las características propias del Pinot Noir.

“Yo creo que con un buen Pinot iba a quedar espectacular”, sostuvo Páez. Para completar el maridaje eligió un Pinot Noir de Bodega Malma, etiqueta que utiliza habitualmente en sus cartas, menús y preparaciones.

La participación del cocinero de Villa La Angostura permitió que la localidad tuviera presencia dentro de una propuesta que buscó precisamente mostrar la diversidad territorial de la cocina neuquina.

Seis cocineros y una provincia alrededor del Pinot

Cada uno de los integrantes de la Ruta de la Gastronomía Neuquina aportó una mirada diferente sobre cómo acompañar a una de las cepas emblemáticas de la provincia.

Sebastián Caliva eligió como protagonista a la trucha acompañada por vegetales y gremolata. El chef destacó además la consolidación que viene experimentando la celebración de los vinos neuquinos y consideró que el encuentro permitió darle un espacio especial al Pinot Noir.

“Ahora celebramos la uva insignia, que sería el Pinot. Creo que fue una noche espectacular”, señaló.

Por su parte, Emmanuel Antimi buscó evitar que los sabores gastronómicos opacaran las características del vino. Por eso se inclinó por los quesos de Las Vertientes, de Junín de los Andes, especialmente las variedades de pasta semiblanda.

La propuesta permitió unir en una misma experiencia dos productos elaborados en territorio neuquino: vino y queso.

Cristian Alfaro llevó el maridaje hacia los hongos y los productos de los ríos provinciales. Preparó un risotto de hongos acompañado por trucha del Limay, sellada y terminada con gremolata.

“A mí me encantan los hongos y trabajo muy bien el arroz, así que fuimos con un risotto de hongos”, explicó. Entre sus preferencias destacó además un Pinot de Bodega Mabellini.

Del chivito del norte a la trucha cordillerana

La diversidad geográfica también quedó reflejada en la propuesta de Nahuel Sepúlveda, quien puso el foco en uno de los productos más representativos del norte provincial: el chivito neuquino.

“Soy fanático de los productos del norte neuquino, así que creo que un buen chivito al asador lo podía acompañar de una manera impecable”, afirmó.

Su elección vitivinícola siguió el mismo recorrido territorial y destacó el Pinot Noir de Bodega Des de La Torre, elaborado en Chos Malal.

A su turno, Claudio Abraham presentó platos elaborados con trucha, chorizo de ciervo y cazuela de cordero, aunque para pensar específicamente el maridaje con Pinot imaginó una preparación más delicada: sorrentinos de trucha con una salsa de crema liviana y hongos.

Abraham también puso en valor la aceptación que tienen los Pinot neuquinos entre los visitantes extranjeros y recordó que, durante sus años vinculados al turismo internacional, muchos turistas “se iban maravillados” luego de conocer estos vinos.

El maridaje neuquino encontró su lugar

Las propuestas terminaron conformando un verdadero mapa gastronómico de Neuquén. Truchas, chivito, hongos, quesos, ahumados, frutas, cordero y ciervo confluyeron alrededor de una misma cepa y mostraron las posibilidades que ofrece la producción regional.

Caliva resumió esa versatilidad al definir al Pinot Noir como “un vino puente”, capaz de acompañar preparaciones dulces y saladas, pescados, risottos y hasta carnes rojas.

Así, con presencia angosturense a través de Martín Páez, La Noche del Pinot fue mucho más que una degustación de vinos. El encuentro convirtió al maridaje en una forma de recorrer Neuquén a través de sus sabores, sus productos, sus bodegas y sus cocineros, consolidando la unión entre gastronomía, producción y turismo como parte de la identidad provincial.

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.