El grupo comenzó a funcionar en 2024 y atraviesa su tercer año de actividades con un sostenido crecimiento. Ya reúne a unos 60 niños, niñas y adolescentes de entre 7 y 16 años y este año incorporó una nueva franja de edad. Mirá el video con la entrevista completa.
El movimiento Scout continúa creciendo en Villa La Angostura. A poco más de tres años de sus primeros pasos, el grupo Guardianes del Maitén se afianza en la localidad con alrededor de 60 chicos y chicas, una cifra que refleja el crecimiento que experimentó la propuesta desde su puesta en marcha en 2024.
En una entrevista con el noticiero de Angostura Digital Televisión, Gonzalo Moreno Fernández explicó que el grupo desarrolla habitualmente sus encuentros los sábados en la Biblioteca del Mallín y que, a medida que fueron transcurriendo los años, se incorporaron nuevos participantes y franjas de edad.
“Empezamos en 2024, completamos todo ese año, todo 2025 y este año seguimos trabajando. Fuimos sumando chicos y ahora tenemos alrededor de 60”, señaló.
Uno de los avances más importantes de 2026 fue la incorporación de adolescentes. De esta manera, Guardianes del Maitén cuenta actualmente con participantes de 7 a 16 años, aunque la metodología de Scouts de Argentina contempla etapas que continúan hasta edades superiores.
El trabajo se organiza según las distintas edades. Los más pequeños, de 7 a 10 años, realizan gran parte de las actividades en conjunto; luego se encuentra el grupo de 10 a 14 años y finalmente la franja adolescente, prevista entre los 14 y 18 años, aunque por el momento en Villa La Angostura llega hasta los 16.
“Son poquitos todavía porque vamos empezando de a poco. Lo hicimos de la misma manera con los más chiquitos”, explicó Moreno Fernández sobre la incorporación de los adolescentes.
Aprender valores jugando y en contacto con la naturaleza
La propuesta scout tiene como uno de sus principales objetivos la educación en valores, pero mediante una metodología donde el juego ocupa un lugar central.
“Básicamente los chicos juegan en los Scouts, pero juegan y aprenden a adquirir responsabilidades, trabajan en pequeños grupos y aprenden a trabajar en sistema de equipos”, explicó el educador.
En ese proceso, la naturaleza constituye uno de los principales espacios de aprendizaje. “La naturaleza es, de alguna manera, nuestra casa, nuestro patio de juego”, resumió Moreno Fernández.
La particularidad del clima cordillerano obliga a adaptar parte del calendario. Durante el invierno las lluvias pueden reducir las actividades exteriores, aunque incluso realizan algunas jornadas bajo la lluvia. Con la llegada de los meses de mejores condiciones climáticas, el grupo se prepara para intensificar las salidas.
Para los próximos meses ya cuentan con campamentos y diferentes actividades al aire libre planificadas. Dentro del programa scout también se propone cumplir una determinada cantidad de noches de campamento durante el año y realizar experiencias de convivencia en distintos espacios.
Los chicos también deciden qué actividades realizar
Otra característica que destacó Moreno Fernández es el carácter participativo del movimiento. Los niños y adolescentes no son solamente destinatarios de las propuestas, sino que intervienen directamente en su planificación.
“La actividad scout de por sí es participativa. En medio de este juego también se aprende sobre la vida democrática: eligen qué quieren hacer y proponen cosas. Los adultos, de alguna manera, facilitamos y resolvemos la infraestructura”, explicó.
Como ejemplo mencionó una iniciativa surgida de los propios participantes, quienes propusieron realizar una bicicleteada y previamente se acercaron a conocer el banco de bicicletas de Funciona Jaime, con la intención de colaborar en su difusión.
La metodología busca que, a medida que crecen, los chicos incorporen mayores responsabilidades. El trabajo en pequeños equipos permite que aparezcan diferentes roles y que comiencen a desarrollar nociones de organización y liderazgo.
“Tienen un guía y van aprendiendo nociones de liderazgo, siempre a través del juego”, explicó.
Una organización sostenida por voluntarios
El crecimiento de Guardianes del Maitén también implica un desafío para los adultos que acompañan las actividades. Moreno Fernández destacó que todos los integrantes del movimiento Scout son voluntarios y que existen diferentes maneras de colaborar.
Algunos participan ocasionalmente preparando una merienda, ayudando en la cocina durante un campamento o colaborando con el mantenimiento de los espacios utilizados. Otros cumplen funciones como educadores scouts y se encuentran directamente vinculados con la tarea pedagógica, mientras que también existen voluntarios dedicados a cuestiones administrativas y de gestión.
Las puertas, explicó, están abiertas para quienes quieran sumarse. Muchas veces los primeros voluntarios que se acercan son familiares de los chicos: madres, padres, abuelos, tíos u otros allegados.
El ingreso de cada colaborador contempla un acuerdo entre las necesidades del grupo y aquello que la persona puede aportar en función de su disponibilidad, experiencia e intereses.
Moreno Fernández cumple precisamente un doble rol. Además de desempeñarse como educador en Guardianes del Maitén, presta servicio voluntario en la formación de adultos de Scouts de Argentina dentro de una amplia zona que se extiende desde San Martín de los Andes hasta Esquel.
Los adultos que trabajan con niños y adolescentes reciben formación en diferentes áreas, entre ellas gestión, pedagogía y seguridad, herramientas consideradas necesarias para desarrollar las actividades de manera responsable.
Un movimiento que se adapta a las nuevas generaciones
Durante la entrevista, Moreno Fernández remarcó además que el escultismo no permanece ajeno a los cambios sociales y generacionales.
“El movimiento Scout se llama movimiento porque está en constante actualización y cambio y responde un poco a las necesidades de las infancias y las juventudes del momento”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que las características de los chicos y adolescentes actuales son diferentes a las de generaciones anteriores y que los programas educativos también se actualizan para acompañar esas transformaciones.
Scouts de Argentina funciona como una asociación civil de alcance nacional, con grupos distribuidos desde Ushuaia hasta Jujuy, y forma parte de la Organización Mundial del Movimiento Scout. Su estructura territorial permite acompañar a los grupos locales, formar a los adultos y atender las responsabilidades administrativas propias de una organización de estas características.
En Villa La Angostura, aquel proyecto que comenzó en 2024 continúa dando pasos hacia su consolidación. La incorporación de nuevas edades y el crecimiento hasta alcanzar alrededor de 60 niños, niñas y adolescentes marcan una nueva etapa para Guardianes del Maitén.
Con el juego como herramienta educativa, la naturaleza como escenario y la participación como parte del aprendizaje, el grupo se prepara ahora para una nueva temporada de campamentos y actividades al aire libre, mientras sigue sumando chicos y voluntarios a una propuesta que se afianza año tras año en Villa La Angostura.
- Mirá el video con la entrevista completa



