Entrevista: Andrés Zerneri y una Residencia Artística que no deja de crecer en Villa la Angostura

Por el espacio ya pasaron alrededor de 150 artistas y Zerneri propone avanzar en una alianza entre gestores culturales, alojamientos y el sector público para posicionar a Villa La Angostura como “la capital de las residencias artísticas en Argentina”.

Villa La Angostura podría sumar a su perfil turístico una propuesta diferente, vinculada directamente con la producción cultural y artística. Esa es la apuesta que desde hace cuatro años impulsa el escultor y gestor cultural Andrés Zerneri a través de la residencia C-421, una casa taller ubicada en medio del bosque y destinada a recibir artistas de diferentes disciplinas.

En una entrevista con el noticiero de Angostura Digital Televisión, Zerneri explicó que por la residencia ya pasaron alrededor de 150 artistas, que encontraron allí un ámbito para trabajar, intercambiar experiencias, desarrollar proyectos y recibir acompañamiento profesional.

La propuesta está destinada a escritores, escultores, pintores, dibujantes, fotógrafos, ilustradores, bailarines, guionistas y artistas visuales, entre otras disciplinas, que necesitan apartarse durante un período de su vida cotidiana para concentrarse exclusivamente en un proyecto.

“Las residencias para artistas no tienen que ver ni con el voluntariado ni con el turismo meramente turístico”, aclaró Zerneri. Explicó que se trata de espacios pensados para personas que llegan con un objetivo concreto: escribir o terminar un libro, preparar una exposición, ilustrar una publicación, desarrollar una técnica, investigar, trabajar sobre un guion o producir una obra.

Un laboratorio creativo en pleno bosque

La particularidad de C-421 es su ubicación. La casa taller está enclavada en el bosque de Villa La Angostura, entre los lagos Correntoso y Nahuel Huapi, en un entorno que Zerneri considera parte fundamental del proceso creativo.

Desde la vivienda parte un sendero de unos 250 metros que conduce hasta el lago Correntoso, mientras que la Cascada Inacayal se encuentra a menos de un kilómetro. Bosques, senderos, nieve, lluvia y montaña forman parte de una experiencia que busca sacar al artista de su ambiente habitual.

“La idea es salirse de los contextos tradicionales para llegar a un lugar que permita salir de la cotidianeidad y concentrarse”, explicó.

Zerneri utiliza incluso el concepto de “caminatorio” para describir una parte de esa experiencia: caminar y pensar al mismo tiempo.

“Mientras hacemos senderismo, creamos proyectos”, señaló. De esa manera, el entorno natural deja de ser solamente un paisaje y pasa a funcionar como una herramienta para la creación.

La lluvia como un “insumo cultural”

Para Zerneri, hasta una característica climática que muchas veces puede ser considerada una dificultad para la actividad turística puede convertirse en una oportunidad.

“La propia lluvia para mí es un insumo cultural”, afirmó el artista, quien explicó que las jornadas lluviosas pueden generar un estado particular que resulte ideal para escritores, poetas y otros creadores que necesitan aislamiento y concentración.

A partir de esa mirada, consideró que Villa La Angostura podría desarrollar una identidad propia relacionada con la escritura, la poesía y otras expresiones artísticas.

“Podríamos hacer la capital de la escritura o el epicentro de la poesía porque tenemos un lugar donde llueve mucho”, sostuvo.

La propuesta apunta, además, a generar una alternativa para las temporadas en las que la actividad turística tradicional disminuye. En ese sentido, las residencias podrían articularse con hoteles, hosterías, cabañas y otros establecimientos que cuentan con capacidad ociosa durante determinados meses del año.

Una oportunidad para la temporada baja

Zerneri sostuvo que el desafío pasa por construir una alianza entre gestores culturales, artistas, hoteleros, prestadores turísticos y organismos públicos.

Según explicó, existen gestores que tienen experiencia y conocimiento para organizar residencias artísticas pero no cuentan con infraestructura propia. Al mismo tiempo, Villa La Angostura dispone de numerosos establecimientos de alojamiento que podrían aportar esos espacios, especialmente durante la temporada baja.

“Hay gestores culturales que no tienen espacio físico, pero hay gente que tiene espacio físico y sabe poco del tema. Podrían vincularse con estos gestores para que tengamos una gran cantidad de residencias”, planteó.

Lejos de pretender que C-421 sea una experiencia aislada, Zerneri afirmó que su objetivo es que surjan nuevos proyectos.

“A mí no me interesa ser pionero en esto. Me encantaría que seamos muchas residencias, porque podríamos hacer una movida mucho más importante. Culturalmente sería riquísimo”, aseguró.

El modelo que crece en Chile

El escultor recordó que el sistema de residencias artísticas tiene más de dos décadas de desarrollo internacional, aunque en Argentina comenzó a adquirir mayor visibilidad durante los últimos años.

Como contraste mencionó el caso de Chile, país que visitó recientemente para conocer tres experiencias y brindar asesoramiento.

“En Chile está bastante más desarrollado. Hay una gran cantidad de residencias para artistas”, señaló.

Uno de los aspectos que destacó del modelo chileno es su esquema de financiamiento. Según relató, en muchos casos no es el artista quien debe afrontar todos los costos de la residencia, sino que los proyectos buscan financiamiento de organismos públicos, instituciones culturales o patrocinadores.

Ese sistema permite que los artistas postulen para acceder a una residencia y, eventualmente, obtener apoyo para cubrir alojamiento, traslados y otros gastos asociados al proyecto.

Villa La Angostura como polo nacional de residencias

En C-421, Zerneri también desarrolla talleres, mentorías y clínicas vinculadas no solamente con la producción de una obra, sino con aspectos fundamentales para la profesionalización de los artistas.

Entre los temas que se trabajan aparecen herramientas para organizar una exposición, presentar un proyecto, producir una idea, gestionar recursos o definir cómo llevar una creación desde su etapa inicial hasta su presentación pública.

“Aprender a escribir, a pensar y a generar las ideas es un momento necesario y requiere de alguien que te ayude a producir eso”, explicó.

Después de cuatro años de experiencia y con alrededor de 150 artistas que ya pasaron por la casa taller, Zerneri considera que existe una oportunidad para llevar la iniciativa a otra escala.

La combinación de infraestructura turística, naturaleza, tranquilidad, bosques, lagos y una comunidad vinculada con distintas expresiones culturales podría permitir que las residencias se multipliquen y funcionen durante todo el año.

La propuesta, según Zerneri, trasciende su propia casa taller: apunta a generar una red que vincule al sector cultural con el turístico y permita atraer artistas de Argentina y otros países.

“Villa La Angostura podría convertirse en la capital de las residencias artísticas en Argentina”, sintetizó.

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