El 10 de septiembre de 1943 avanzaba la mensura del predio destinado a uno de los establecimientos turísticos más emblemáticos de la región. Frente al lago Correntoso, el Ruca Malén viviría décadas de esplendor, recibiría visitantes de distintas partes del mundo y quedaría ligado para siempre a la historia turística de Villa La Angostura. Escribe Yayo de Mendieta
Un día como hoy, pero hace 83 años, comenzaba a tomar forma uno de los grandes sueños turísticos que marcarían la historia de Villa La Angostura y de la región de los lagos: el Hotel Ruca Malén, levantado en un sitio privilegiado frente al lago Correntoso y próximo a la desembocadura del lago Espejo Chico.
Era el 10 de septiembre de 1943 y la entonces Administración General de Parques Nacionales avanzaba con la delimitación del terreno destinado al emprendimiento, dentro de una política que buscaba impulsar establecimientos hoteleros capaces de acompañar el incipiente desarrollo turístico de los parques nacionales patagónicos.
Para el futuro hotel se reservó una superficie de 2 hectáreas, 23 áreas y 2 centiáreas, equivalentes a 22.302 metros cuadrados. La mensura fue encomendada al ingeniero José Eduardo Mignacco y posteriormente ratificada por el Directorio de Parques Nacionales mediante el Decreto N° 9.159, del 21 de septiembre de 1943.
Era el paso administrativo que terminaba de darle sustento a un proyecto que con el paso de los años se convertiría en uno de los establecimientos hoteleros de referencia de la zona.
Un hotel pensado para impulsar el turismo
El Ruca Malén nació bajo un régimen promovido por Parques Nacionales, que ofrecía fracciones de tierras para favorecer inversiones privadas destinadas a la construcción de emprendimientos turísticos.
La iniciativa formaba parte de una concepción mucho más amplia: desarrollar infraestructura hotelera y de servicios en sitios estratégicos para facilitar la llegada de visitantes a una Patagonia que comenzaba a ser promocionada por sus lagos, montañas, bosques y posibilidades para la pesca deportiva.
En ese escenario comenzó a proyectarse el Ruca Malén.

La construcción original fue concebida en tres edificios independientes, que en conjunto alcanzaban aproximadamente 1.358 metros cuadrados cubiertos.
Uno de los pabellones fue proyectado por el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo, figura estrechamente vinculada con la arquitectura de los parques nacionales durante aquella época.
El edificio destinado principalmente al alojamiento estaba desarrollado en dos plantas. En la planta baja se distribuían siete habitaciones, mientras que en el piso superior había otras nueve.
Para aquellos años y teniendo en cuenta el aislamiento de la región, el nivel de confort resultaba notable. Las habitaciones disponían de baños privados, con construcción interior de mampostería, pisos de granito, grifería y artefactos de calidad.
Además, el hotel contaba con calefacción mediante radiadores alimentados por una caldera, una prestación avanzada para la década de 1940 y, especialmente, para un establecimiento levantado en plena cordillera patagónica.
Tres edificios frente al Correntoso
El segundo edificio, ubicado en el sector central del complejo, estaba destinado a la administración. En su planta superior se encontraban dormitorios utilizados por el personal de servicio.
El tercer cuerpo reunía algunas de las áreas sociales más importantes del hotel: comedor, cocina y sectores de estar y lectura.

Sus grandes ventanales constituían uno de los atractivos arquitectónicos del establecimiento, porque permitían contemplar directamente el paisaje del lago Correntoso, rodeado por los bosques y las montañas.
En la planta superior se encontraban las dependencias destinadas al encargado del hotel.
Con el transcurso del tiempo, los edificios de administración y servicios fueron ampliados. Se incorporaron nuevas habitaciones y aumentó así la capacidad de alojamiento del establecimiento.
Muelle propio, electricidad y agua en plena naturaleza
El Ruca Malén ofrecía servicios poco habituales para aquellos años en un sitio de esas características.
Disponía de muelle propio, desde donde partían excursiones recreativas y salidas de pesca por el lago Correntoso, una actividad que se convertiría en uno de los grandes atractivos para los visitantes nacionales y extranjeros.
También tenía su propio grupo electrógeno para abastecer de energía eléctrica las instalaciones.

El suministro de agua provenía de una pequeña represa construida especialmente para el hotel, ubicada aproximadamente 300 metros río arriba.
Durante muchos años funcionó principalmente durante la temporada estival, entre noviembre y abril. En esos meses llegaban familias argentinas y visitantes extranjeros atraídos por la tranquilidad, la pesca y la posibilidad de permanecer durante largas temporadas en contacto con la naturaleza.
Algunos huéspedes permanecían más de un mes y entre los visitantes se encontraban familias europeas que viajaban hasta este rincón de la Patagonia atraídas por un paisaje que por entonces conservaba características muy diferentes a las actuales.
Las décadas doradas del Ruca Malén
Las décadas de 1950 y 1960 marcaron probablemente el período de mayor esplendor del Hotel Ruca Malén.
Su prestigio había trascendido las fronteras regionales y el establecimiento era promocionado oficialmente como uno de los alojamientos destacados de los parques nacionales argentinos.

En 1955, el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación publicó el folleto “Los Hoteles en los Parques Nacionales”, donde el Ruca Malén ocupaba un lugar destacado.
La publicación describía el establecimiento ubicado en la parte norte del lago Correntoso y próximo al desagüe del lago Espejo Chico, resaltando sus distintos cuerpos de edificación construidos con troncos y madera e integrados al paisaje.
Era presentado como un lugar especialmente indicado para quienes buscaban tranquilidad y contacto con la naturaleza, pero sin renunciar a las comodidades de un establecimiento moderno.
Para entonces, el complejo había crecido considerablemente.

Llegó a disponer de 37 habitaciones distribuidas en tres pabellones, con baños privados y semiprivados, calefacción y agua caliente. Su capacidad de alojamiento alcanzaba aproximadamente las 74 personas, mientras que el comedor podía recibir a unos 150 comensales.
La pesca constituía uno de sus principales atractivos. Los huéspedes podían acceder a diferentes sectores de los lagos y cursos de agua cercanos, mientras que quienes preferían las actividades terrestres disponían de excursiones a caballo por senderos que atravesaban los antiguos bosques de la zona.
Productos frescos de las familias vecinas
La historia del Ruca Malén también quedó estrechamente vinculada con las familias que vivían en sus alrededores.
Los Torres, Quintupuray y Matuz, entre otros pobladores, producían alimentos caseros que luego eran adquiridos por el establecimiento o directamente consumidos por sus huéspedes.
Dulces, leche, quesos, manteca y otros productos naturales formaban parte de aquella relación entre el hotel y los habitantes de la zona.
Para los turistas, especialmente aquellos provenientes de las grandes ciudades o del extranjero, esos productos regionales constituían otro de los atractivos de una estadía caracterizada por el contacto con la vida cordillerana.

El hotel no era solamente un lugar donde dormir. Durante semanas, sus visitantes pescaban, navegaban, realizaban cabalgatas, caminaban por los bosques y compartían una forma de turismo muy diferente a la de las estadías breves que se impondrían décadas después.
De establecimiento internacional a una prolongada decadencia
Pero aquella época de esplendor finalmente comenzó a quedar atrás.
El Hotel Ruca Malén atravesó sucesivos cambios de concesionarios y diferentes intentos por sostener su funcionamiento. Tras varios fracasos, Parques Nacionales volvió a adquirirlo y posteriormente lo entregó nuevamente mediante una concesión directa.
Más adelante fue puesto a la venta y pasó definitivamente a manos privadas.
En una de esas etapas quedó bajo la propiedad de Antonio Koloszic. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo por una deuda, el inmueble terminó siendo rematado en el marco de un juicio ejecutivo impulsado por el Banco Roca.
En aquella subasta judicial fue adquirido por Josefina Rosa García, mediante una oferta presentada por su apoderado, el abogado roquense Rubén Gofman.
Posteriormente, el establecimiento pasó a manos del Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN).
El Consejo de Administración del organismo provincial aprobó entonces su adquisición por un monto total de 700.000 pesos, mediante un anticipo de 200.000 pesos y cinco cuotas mensuales consecutivas de 100.000 pesos.
Décadas después hubo nuevos intentos para recuperar el histórico complejo.
En 2007 se impulsó una licitación vinculada al grupo Eurnekian que finalmente no prosperó. Tras aquel proceso frustrado, en 2011 el inmueble volvió a quedar en manos del ISSN.
Un símbolo de los comienzos del turismo regional
A 83 años de aquella decisión de septiembre de 1943, la historia del Ruca Malén permite reconstruir también una etapa fundamental del nacimiento y consolidación del turismo en Villa La Angostura y la región.
Fue un tiempo en el que llegar hasta estos paisajes implicaba una verdadera travesía, cuando la infraestructura era escasa y Parques Nacionales impulsaba hoteles, caminos y servicios para abrir la Patagonia al turismo.
En ese contexto nació el Ruca Malén.
Por sus habitaciones pasaron familias argentinas y extranjeras; desde su muelle partieron innumerables jornadas de pesca por el Correntoso; en sus salones los visitantes contemplaron el lago a través de sus grandes ventanales y en sus mesas se sirvieron productos elaborados por los antiguos pobladores de la zona.
Por eso, aquel trámite iniciado un 10 de septiembre de 1943 fue mucho más que la delimitación de 22.302 metros cuadrados de tierra.
Fue uno de los primeros pasos para hacer realidad el sueño del Hotel Ruca Malén, un establecimiento que atravesó épocas de esplendor y decadencia, pero cuyo nombre permanece inseparablemente unido a la memoria y a los primeros grandes capítulos de la historia turística de Villa La Angostura.
Yayo de Mendieta
Villa la Angostura



