El longko Lucas Melo aseguró que permanecerán en el territorio y afirmó que la decisión es “resistir hasta las últimas consecuencias”. El nuevo escenario se produce después del operativo del 19 de agosto, que no logró completar la restitución ordenada por la Justicia.
La tensión por el conflicto territorial en el paraje El Pedregoso volvió a incrementarse luego de que la Lof Melo anunciara que no abandonará el lugar ante un nuevo intento de ejecutar la orden judicial de desalojo sobre una fracción del lote pastoril 42.
“La decisión es resistir, nosotros de acá no nos vamos a ir. Es resistir hasta las últimas consecuencias”, afirmó el longko Lucas Melo, al anticipar cuál será la posición de la comunidad frente a un eventual nuevo despliegue de las fuerzas de seguridad.
Las declaraciones se conocieron después de que el juez Francisco Astoul Bonorino librara un nuevo mandamiento destinado a continuar con la ejecución de la medida que había quedado parcialmente pendiente tras el procedimiento realizado el pasado 19 de agosto.
El conflicto tiene como escenario un sector de El Pedregoso, a unos 35 kilómetros de Villa La Angostura, sobre la Ruta Nacional 40, y acumula varios años de actuaciones judiciales y reclamos territoriales.
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Un conflicto judicial de más de una década
Como informó anteriormente LA ANGOSTURA DIGITAL, el origen judicial del conflicto se encuentra en un interdicto de recobrar iniciado hace más de una década.
En ese expediente, una sentencia que quedó firme, dictada oportunamente por el entonces juez Andrés Luchino, titular del Juzgado Civil N°2 de Junín de los Andes, dispuso la restitución del lote pastoril 42 a María Cristina Broers.
Sobre esa resolución se apoyaron posteriormente las medidas destinadas a concretar la restitución del inmueble.
Sin embargo, las comunidades mapuche involucradas cuestionaron desde un principio el alcance de la medida y sostuvieron que el conflicto debía ser analizado teniendo en cuenta la legislación indígena, los antecedentes de ocupación territorial y los relevamientos realizados sobre el sector.
La Lof Melo sostiene que la presencia de sus familias y de integrantes de la Lof Kinxikew —también identificada en el conflicto como Quintriqueo— se remonta a las décadas de 1830 y 1840. Desde esa perspectiva, argumenta que no se trataría de una ocupación reciente sino de una presencia mantenida durante generaciones.
También invoca, entre otros antecedentes, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la legislación vinculada al reconocimiento y relevamiento de territorios indígenas.
El operativo del 19 de agosto
La disputa atravesó uno de sus momentos de mayor tensión el 19 de agosto, cuando se desplegó un amplio operativo de seguridad en la zona.
Durante aquella jornada intervinieron efectivos de la Policía del Neuquén, integrantes del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) y personal de Gendarmería Nacional.
El procedimiento permitió avanzar sobre una parte del territorio alcanzado por la orden judicial, pero la diligencia no pudo completarse en los términos originalmente previstos.
En el sector identificado con la Lof Quintriqueo se concretó parcialmente la medida, mientras que durante la tarde los efectivos del GEOP terminaron retirándose del área donde se encontraba la Lof Melo.
Posteriormente, los representantes legales de las comunidades sostuvieron que la diligencia había quedado frustrada y cuestionaron el procedimiento utilizado para ejecutar la sentencia.
Uno de los principales argumentos planteados entonces fue que la Lof Melo no habría sido parte demandada originalmente en el expediente, aunque la orden judicial hacía referencia al desalojo de los “ocupantes” del inmueble.
Desde las comunidades también señalaron que los territorios ocupados por Quintriqueo y Melo se encontraban unidos y que, debido a cómo se había desarrollado el procedimiento, sería necesaria una nueva diligencia para intentar completar la restitución.
Aquellos acontecimientos generaron además una importante movilización de organizaciones y comunidades mapuche. Más de 500 personas, según estimaciones difundidas entonces, acompañaron las protestas y actividades realizadas en rechazo al procedimiento.
Un nuevo mandamiento reactiva el conflicto
Ahora, el nuevo mandamiento judicial vuelve a colocar el foco sobre el sector cuya restitución quedó pendiente.
De acuerdo con lo informado por la comunidad, la medida contempla continuar con el procedimiento en una de las márgenes de la Ruta 40 y avanzar sobre el espacio donde permanecen integrantes de la Lof Melo.
La comunidad cuestionó nuevamente el trámite judicial y denunció dificultades para acceder a la totalidad de las actuaciones y a la documentación relacionada con el relevamiento territorial.
Sus integrantes sostienen que esas restricciones afectarían sus posibilidades de conocer detalladamente las medidas que se preparan y ejercer plenamente su defensa.
También cuestionan que, según su interpretación, no se otorgue suficiente valoración al relevamiento territorial y a los antecedentes vinculados con los derechos indígenas que reivindican sobre el lugar.
Frente a esos planteos se encuentra una sentencia judicial firme que ordena restituir el inmueble y cuya ejecución procura ahora completar la Justicia neuquina.
“Resistir hasta las últimas consecuencias”
En ese contexto, Lucas Melo dejó en claro que la comunidad no tiene previsto retirarse voluntariamente.
“La decisión es resistir, nosotros de acá no nos vamos a ir. Es resistir hasta las últimas consecuencias”, aseguró.
El longko responsabilizó además al magistrado que dispuso la medida y al Gobierno provincial por las consecuencias que, según consideró, podría generar un nuevo procedimiento de desalojo.
En una de sus declaraciones más fuertes, Melo mencionó el antecedente de Rafael Nahuel, el joven mapuche que murió en 2017 durante un operativo de fuerzas federales en Villa Mascardi.
“Acá no va a haber un Rafita Nahuel como ya pasó en Winkul Mapu; acá pueden haber diez o más porque mi familia pertenece a esta tierra y no nos vamos a ir”, expresó.
La afirmación refleja el elevado nivel de tensión existente ante la posibilidad de un nuevo operativo y la gravedad de un escenario en el que la comunidad anuncia públicamente que resistirá la ejecución de la orden.
Estado de alerta y convocatoria a otras comunidades
La Lof Melo convocó a otras comunidades mapuche y organizaciones a mantenerse en estado de alerta y acompañar a las familias ante la posibilidad de que las fuerzas de seguridad vuelvan a ingresar al sector.
Por el momento, no trascendió públicamente una fecha precisa para la ejecución del nuevo mandamiento. Sin embargo, la comunidad sostiene que la orden ya fue emitida y que el procedimiento podría avanzar una vez realizadas las correspondientes notificaciones y coordinaciones operativas.
De esta manera, El Pedregoso vuelve a quedar ante un escenario de fuerte tensión.
De un lado se encuentra una sentencia firme y una Justicia que procura completar la restitución del lote pastoril 42. Del otro, una comunidad que reivindica una ocupación ancestral, invoca derechos reconocidos a los pueblos indígenas y cuestiona tanto el procedimiento judicial como el alcance de la medida.
A menos de un mes del operativo del 19 de agosto, el conflicto vuelve así a un punto crítico. Esta vez, la Lof Melo anticipó públicamente cuál será su posición si se intenta concretar el desalojo.
“Mi familia pertenece a esta tierra y no nos vamos a ir”, resumió Lucas Melo.



