En la década de 1930, Parques Nacionales consideró al Cerro Dormilón como el lugar más adecuado para desarrollar una gran estación de deportes de invierno, tomando como referencia al prestigioso centro alpino suizo. Se estudió incluso la instalación de un alambre carril y se destacaba que tenía nieve asegurada al menos 4 meses al año. Escribe Yayo de Mendieta
Mucho antes de que el Cerro Bayo se convirtiera en el principal centro de esquí de Villa La Angostura, hubo un proyecto todavía más ambicioso: desarrollar frente a la localidad una gran estación de deportes de invierno inspirada nada menos que en St. Moritz, uno de los centros turísticos de montaña más famosos de Europa.
La historia se remonta a los primeros años de la década de 1930, cuando el esquí comenzaba a desarrollarse en la región del Nahuel Huapi y la recientemente creada Administración de Parques Nacionales imaginaba el turismo como una herramienta fundamental para transformar la Patagonia.
Dentro de aquellos planes apareció el Cerro Dormilón, ubicado frente al paraje Correntoso (hoy Villa La Angostura), en el sector norte del lago Nahuel Huapi.
Sus condiciones para la práctica del esquí despertaron rápidamente el interés de los pioneros y posteriormente de las propias autoridades de Parques Nacionales.
La documentación histórica del organismo confirma que ya en 1933 su Directorio comenzó a considerar al Dormilón como el sitio más apropiado para desarrollar un gran centro invernal y que la intención era crear una verdadera estación de invierno “al estilo de St. Moritz”.
El esquí ya había encontrado su lugar ideal
Aquella elección no era casual. Los primeros esquiadores y montañistas de la región ya habían comprobado las condiciones que ofrecía la montaña.
En aquellos años, la “Sección Correntoso” -que integraban cuatro pioneros de Villa la Angostura- del Club Andino instaló un refugio en el Cerro Dormilón, cuyas laderas eran consideradas especialmente favorables para desarrollar pistas de esquí.
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El lugar presentaba sectores de pendientes moderadas y otros más pronunciados, además de una importante acumulación y permanencia de nieve.
Su ubicación y orientación permitían prolongar considerablemente la temporada natural, convirtiéndolo en uno de los lugares que mayores expectativas despertaban entre los aficionados al esquí de aquella época.
Pero había un inconveniente que con el paso del tiempo terminaría siendo decisivo: para llegar hasta el Dormilón era necesario navegar el lago Nahuel Huapi.
Esa característica continúa hasta nuestros días. Parques Nacionales informa actualmente que para acceder a la senda del Cerro Dormilón es necesario navegar hasta el brazo Machete y llegar a la población Martínez, desde donde comienza el recorrido terrestre hacia el refugio y posteriormente hacia la cumbre.
El sueño de construir un St. Moritz patagónico
Para comprender la dimensión de aquel proyecto hay que observar qué representaba St. Moritz en la década de 1930.
La localidad suiza, situada en los Alpes, era ya uno de los principales símbolos mundiales del turismo de invierno.

St. Moritz considera el nacimiento de su turismo invernal en 1864, cuando el hotelero Johannes Badrutt desafió a sus huéspedes británicos, habituales visitantes estivales, a regresar durante el invierno. La experiencia funcionó y ayudó a transformar progresivamente a la localidad en un destino turístico durante la temporada de nieve.
A partir de entonces se desarrollaron deportes y actividades que terminarían formando parte de la identidad de la localidad.
En 1884 se construyó la primera Cresta Run, vinculada a Badrutt y a los visitantes británicos, dando origen a una tradición de deportes de deslizamiento que continúa hasta la actualidad.
Pero St. Moritz era mucho más que una montaña con nieve.

Representaba un concepto integral de turismo: hotelería, deportes, infraestructura, medios para acceder a la montaña, visitantes internacionales y una localidad organizada alrededor de la temporada invernal.
Ese era, en buena medida, el concepto que Parques Nacionales pretendía trasladar a la Patagonia.
St. Moritz ya había recibido al mundo
Existe un dato que permite comprender todavía mejor por qué St. Moritz era tomada como referencia cuando comenzaron los estudios sobre el Dormilón.
La localidad suiza ya había organizado los Juegos Olímpicos de Invierno de 1928.
Las competencias se realizaron entre el 11 y el 19 de febrero de aquel año y reunieron a 464 deportistas representantes de 25 países, según los archivos históricos del Comité Olímpico Internacional.
Es decir que cuando Parques Nacionales comenzó a pensar en 1933 en una estación invernal en el Cerro Dormilón inspirada en St. Moritz, habían transcurrido apenas cinco años desde que la localidad alpina había recibido a deportistas de todo el mundo.
Décadas después, St. Moritz volvería a ser sede de los Juegos Olímpicos de Invierno, en 1948, reafirmando su lugar dentro de la historia mundial de los deportes de nieve.
Por eso, hablar en aquellos años de construir en el Nahuel Huapi una estación “al estilo de St. Moritz” significaba pensar en un proyecto de una magnitud extraordinaria para la Patagonia.
No se trataba simplemente de colocar algunos medios de elevación para practicar esquí. La intención era desarrollar una verdadera estación internacional de invierno.
Julio Furth y el proyecto de un alambre carril
Con ese objetivo, el Directorio de Parques Nacionales decidió avanzar con estudios concretos.
El organismo designó al ingeniero Julio Furth para analizar la posibilidad de instalar en el Cerro Dormilón un alambre carril y los demás elementos necesarios para construir una estación invernal.
La propia documentación histórica de Parques Nacionales recuerda que la idea era desarrollar una estación siguiendo el modelo de St. Moritz, aunque reconoce que para aquellos años semejante proyecto podía parecer incluso extravagante.
La iniciativa permite dimensionar hasta dónde llegaban las expectativas depositadas en la montaña ubicada frente al paraje Correntoso (hoy Villa La Angostura).
El Dormilón no estaba siendo analizado solamente como un lugar adecuado para esquiar. Estaba siendo estudiado como la base de un proyecto turístico de gran escala.
La llegada de Hans Nöbl
En 1937 se produjo un momento decisivo. Exequiel Bustillo, presidente del Directorio de Parques Nacionales, contrató al esquiador austríaco Hans Nöbl, quien llegó al país para estudiar integralmente la organización de los deportes de invierno y evaluar dónde debía instalarse la estación que buscaba desarrollar el organismo.
Hasta ese momento, todas las expectativas estaban concentradas en el Dormilón.

Foto: Otto Meiling conversando con Hans Nöbl. (Antonio Lynch. 1936)
La documentación histórica de Parques Nacionales es especialmente clara sobre este punto: la mirada del organismo estaba puesta en aquella montaña y se consideraba que sus condiciones para el esquí podían ser incluso óptimas.
Sin embargo, la inspección realizada por Nöbl cambió el rumbo de la historia.
El problema no era la nieve, sino cómo llegar
El especialista descartó finalmente el Dormilón.
Pero no lo hizo principalmente por sus condiciones naturales.
Según la reconstrucción histórica publicada por el Parque Nacional Nahuel Huapi, el problema fundamental era su ubicación distante y la dificultad de acceso. La única forma práctica de llegar era navegando por el lago Nahuel Huapi.
Para una estación que aspiraba a recibir visitantes en gran escala, esa dificultad representaba un enorme condicionamiento. Villa La Angostura (que aún era el Paraje Correntoso) era por entonces una pequeña población de apenas unos 300 habitantes, con infraestructura muy limitada y enormes dificultades de comunicación terrestre respecto de las actuales.

Bariloche, en cambio, presentaba otras posibilidades de desarrollo y el Cerro Catedral estaba mucho más cerca del núcleo urbano.
Nöbl terminó recomendando entonces, como segunda opción, el Cerro Catedral como lugar para establecer la gran estación invernal que buscaba Parques Nacionales.
A partir de aquella decisión, la historia tomó otro camino.
Parques Nacionales comenzó a orientar hacia el Cerro Catedral los esfuerzos que inicialmente habían puesto al Dormilón en el centro del proyecto.
El paso siguiente fue contundente.
En 1939, el Plan de Urbanización del Parque Nacional Nahuel Huapi reservó 36 lotes para crear la villa del Cerro Catedral, consolidando la decisión de desarrollar allí la futura estación de deportes de invierno.
El proyecto del Dormilón quedó atrás.
Con el tiempo, Catedral se transformaría en uno de los grandes centros de esquí argentinos, mientras Villa La Angostura desarrollaría décadas más tarde su propia estación invernal con el Cerro Bayo.
A casi un siglo de aquellos estudios, el episodio permite imaginar cuánto podría haber cambiado la historia turística de Villa La Angostura si las condiciones de infraestructura de la década de 1930 hubieran sido diferentes.
El dato más significativo es que el Dormilón no fue inicialmente una alternativa secundaria, sino la elegida.
Parques Nacionales lo consideraba el lugar más adecuado para concretar su gran proyecto invernal y llegó a encargar estudios para instalar allí un alambre carril y desarrollar una estación inspirada en St. Moritz.
Las condiciones naturales estaban.
La nieve también. Lo que faltaba era infraestructura para llegar hasta la montaña. Paradójicamente, casi un siglo después, esa característica permanece prácticamente intacta: para llegar al Dormilón todavía es necesario navegar por el Nahuel Huapi partiendo desde un muelle de Villa la Angostura.
Aquella dificultad geográfica terminó inclinando la balanza hacia Catedral y modificó el desarrollo turístico de toda la región.
La comparación con St. Moritz permite dimensionar la magnitud de aquel sueño. En los años treinta, cuando la localidad suiza ya había recibido unos Juegos Olímpicos de Invierno y era una referencia internacional de los deportes de nieve, Parques Nacionales imaginaba frente a Villa La Angostura una estación capaz de seguir aquel modelo europeo.
Fue uno de los grandes proyectos que no llegaron a concretarse en la historia local y, al mismo tiempo, uno de los episodios que demuestra hasta qué punto las extraordinarias condiciones del Cerro Dormilón habían llamado la atención de quienes, hace casi cien años, comenzaron a diseñar el futuro turístico del Nahuel Huapi.
Yayo de Mendieta
Villa la Angostura



