El crecimiento urbano, la presión inmobiliaria, la falta de tierras, los servicios y la preservación ambiental para no perder la identidad de localidad turística amigable con la naturaleza, plantean uno de los mayores desafíos de las próximas décadas. Hay tres mega desarrollos inmobiliarios que están en carpeta y que influyen en este desarrollo de la localidad.
Villa La Angostura atraviesa desde hace años un proceso de crecimiento urbano que obliga a tomar decisiones que exceden ampliamente una gestión municipal. La expansión de la población, la multiplicación de construcciones, la presión sobre los servicios públicos, la demanda habitacional y el avance de grandes inversiones inmobiliarias colocan al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) como una de las herramientas estratégicas para definir qué ciudad se proyecta para las próximas décadas.
El documento fue elaborado durante más de un año por el equipo encabezado por el arquitecto Roberto Monteverde, de la consultora del Instituto de Gestión de Ciudades (IGC), mediante un proceso que incluyó talleres y reuniones con distintos sectores de la comunidad, concejales, funcionarios, áreas técnicas municipales y profesionales vinculados a la planificación urbana.
También participaron instancias técnicas y profesionales relacionadas con la arquitectura y la ingeniería, mientras que el trabajo contó con el acompañamiento del COPADE. La asistencia técnica surgió de un acuerdo entre el Municipio y ese organismo provincial y fue financiada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
El proceso incluyó talleres abiertos y posteriormente encuentros específicos sobre ambiente, turismo, proyecto urbano e instrumentos de gestión. El objetivo fue construir una propuesta capaz de ordenar el crecimiento sin perder de vista las características ambientales, paisajísticas y turísticas que distinguen a Villa La Angostura.
Un plan pensado para una localidad que cambió profundamente
Monteverde había advertido que Villa La Angostura experimentó una fuerte expansión durante los últimos quince años y que uno de los puntos de inflexión se produjo después de la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle-Puyehue.
En aquel contexto se aprobaron normas de emergencia que flexibilizaron determinados índices constructivos para contribuir a la recuperación económica. Con el paso de los años, aquella excepcionalidad terminó teniendo consecuencias que afectaron sobre el perfil urbano, entre ellas una importante proliferación de complejos de departamentos, perdiendo la característica de “Aldea de Montaña”.
El trabajo elaborado por Monteverde no se limita a un diagnóstico. La propuesta fue concebida como un “Tríptico VLA”, compuesto por tres instrumentos: el Plan de Ordenamiento Territorial, un Código Urbanístico y un Reglamento de Edificación.
Entre sus objetivos aparecen la definición de sectores donde podría concentrarse una mayor densidad, la preservación del ambiente y del paisaje, la ubicación de equipamientos estratégicos y la orientación de las inversiones públicas y privadas.
El Código Urbanístico, además, debería establecer indicadores de edificabilidad y herramientas que permitan al Municipio intervenir con mayor capacidad sobre la gestión del suelo y la infraestructura.
El documento fue entregado en febrero, pero continúa en análisis
A pesar de la importancia estratégica del trabajo, transcurrieron varios meses desde que el equipo de Monteverde entregó la documentación final en febrero y todavía el proyecto no llegó al Concejo Deliberante para iniciar su discusión política y legislativa.
El documento permanece en la órbita de la Secretaría de Planificación, donde la Oficina de Planeamiento, encabezada por la arquitecta Andrea Aldea, continúa evaluando sus alcances y consideraciones finales.
La propia Aldea había explicado que los equipos municipales estaban analizando los documentos y sometiendo a evaluación los índices propuestos antes de transformarlos en una normativa. Uno de los objetivos es determinar qué efectos concretos tendría la aplicación de los nuevos parámetros urbanísticos sobre una ciudad con limitaciones ambientales y de infraestructura.
La demora generó inquietud dentro del Concejo Deliberante. En mayo, los concejales María Eugenia Mesa, de Amor por Angostura; Lilia Vidal, de Juntos por la Libertad; María Eugenia Ceraso, de Primero Angostura; Héctor Vénica, de Juntos por el Cambio; y Tomás Andrade, de Avanzar Neuquén, solicitaron al Ejecutivo municipal la documentación relacionada con la elaboración del POT.
Los ediles señalaron entonces que habían requerido esa información en reiteradas oportunidades. Previamente, el exconcejal y exconvencional del MPN Guillermo Hensel también había solicitado una copia del trabajo.
Grandes proyectos vuelven más urgente la discusión
La definición del nuevo ordenamiento adquiere todavía mayor importancia ante la dimensión de los proyectos inmobiliarios y turísticos que se encuentran en distintas instancias de tratamiento en Villa La Angostura.
Entre ellos aparecen Bosque de Lumas, el desarrollo conocido como “Piedritas 2”, relacionado con los mismos inversores que impulsan la propuesta de una telecabina entre el pueblo y el Cerro Bayo, y el proyecto inmobiliario sobre tierras de la histórica estanzuela Inalco.
Se trata de emprendimientos capaces de producir transformaciones significativas sobre diferentes sectores del ejido y que, por su escala, vuelven central la discusión sobre infraestructura, agua potable, saneamiento, tránsito, energía, conservación del bosque nativo, densidad habitacional y capacidad de los servicios públicos.
Bosque de Lumas, por ejemplo, plantea un Club de Campo y una extensión urbana hacia el límite del barrio El Once. El proyecto quedó además vinculado a un convenio mediante el cual los inversores asumieron obras complementarias de infraestructura y equipamiento comunitario.
Piedritas 2 y la telecabina Pueblo-Cumbre
Otro de los desarrollos de gran escala que se encuentra bajo análisis es Piedritas 2, proyectado como una expansión del actual barrio Las Piedritas hacia la Ruta de Circunvalación.
Según explicó el intendente Javier Murer en una entrevista con el noticiero de Angostura Digital Televisión, se trata de una reformulación del antiguo proyecto que contemplaba una cancha de golf y que ahora está orientado hacia un desarrollo inmobiliario y comercial.
Los inversores son los mismos que impulsaron el proyecto de la telecabina Pueblo-Cumbre, destinada a conectar el área urbana con el Cerro Bayo.
Murer consideró que la iniciativa de la telecabina podría resultar factible y aportar un nuevo atractivo al destino turístico, aunque advirtió que se trata de un proyecto de fuerte impacto que deberá ser estudiado cuidadosamente y cumplir, entre otras cuestiones, con las exigencias relacionadas con la protección del bosque nativo.
El intendente sostuvo además que el Municipio lleva alrededor de un año trabajando sobre Piedritas 2 y reconoció que existieron diferencias con los privados durante el análisis, aunque aseguró que paulatinamente se fueron acercando posiciones.
La magnitud de este tipo de iniciativas vuelve a colocar en primer plano una pregunta fundamental: ¿deben evaluarse los grandes desarrollos con las reglas urbanísticas actuales o resulta necesario definir primero el modelo territorial que Villa La Angostura pretende para las próximas décadas?
El POT también impactará sobre los alquileres turísticos
El alcance del nuevo ordenamiento no se limita a los megaproyectos. La Secretaría de Turismo municipal ya había confirmado que una futura decisión respecto de nuevas habilitaciones de Alquileres Turísticos Temporarios (ATT) dependerá de las conclusiones del estudio elaborado por Monteverde.
La suspensión de nuevas habilitaciones permanece vinculada, precisamente, a la necesidad de establecer previamente cómo se distribuirán los usos y densidades dentro del ejido.
También existe un debate sobre la captura de plusvalías generadas por modificaciones urbanísticas y sobre cuánto deberían aportar los grandes desarrollos privados para financiar infraestructura y políticas de acceso al suelo. El tema adquirió relevancia durante el tratamiento de Bosque de Lumas y volvió a aparecer dentro de las herramientas propuestas durante la elaboración del POT.
Murer anticipó que el POT llegará al Concejo en 2027
Consultado recientemente por Angostura Digital Televisión, el intendente Javier Murer reconoció que todavía restan meses de análisis y anticipó que pretende presentar formalmente el Plan de Ordenamiento Territorial durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, prevista para el 1° de marzo del 2027.
El jefe comunal argumentó que se trata de un trabajo técnico que requiere una evaluación profunda y señaló que la gestión se encuentra cerrando diferentes ciclos de planificación y obras iniciados durante los primeros años de gobierno.
La decisión implica que el documento elaborado durante más de un año por Monteverde y su equipo continuará durante los próximos meses bajo evaluación municipal antes de ingresar al ámbito legislativo.
Agua, cloacas, calles y energía: crecer tiene un costo
Uno de los mayores desafíos es que cada nueva urbanización genera demanda sobre sistemas que ya trabajan bajo una presión creciente.
Más viviendas significan mayor consumo de agua potable, nuevas conexiones cloacales, energía eléctrica, circulación vehicular, recolección de residuos y necesidad de equipamientos educativos, sanitarios y deportivos.
Por eso, el Municipio comenzó también a vincular la planificación del sistema de agua potable con las proyecciones del nuevo ordenamiento territorial. La arquitecta Andrea Aldea explicó que los nuevos índices de ocupación deben ser evaluados para conocer qué demanda podrían generar antes de incorporarlos definitivamente a una ordenanza.
En una localidad rodeada por lagos, montañas, bosque nativo y áreas ambientalmente sensibles, la planificación adquiere además una característica particular: no todo el territorio disponible puede considerarse suelo urbanizable.
Una discusión que definirá la Villa de las próximas décadas
El debate trasciende finalmente a una gestión, un emprendimiento inmobiliario o una ordenanza.
Villa La Angostura enfrenta el desafío de determinar cuánto, cómo y hacia dónde puede seguir creciendo, cuáles serán las áreas de mayor densidad, qué sectores deberán conservarse, qué infraestructura tendrá que acompañar los nuevos desarrollos y de qué manera los beneficios económicos derivados de cambios urbanísticos pueden contribuir al conjunto de la comunidad.
La discusión se vuelve todavía más relevante cuando simultáneamente aparecen proyectos de la escala de Bosque de Lumas, Piedritas 2, la telecabina Pueblo-Cumbre y el desarrollo previsto para Inalco.
El Plan de Ordenamiento Territorial aparece así como una de las decisiones estructurales más importantes que tendrá por delante Villa La Angostura: establecer reglas antes de que el crecimiento termine imponiendo, por los hechos, un modelo de ciudad difícil de revertir.



