El piloto de Villa La Angostura regresó este domingo al automovilismo regional en el circuito El Rebenque de Bariloche y tuvo un estreno destacado al mando de un Fiat 128 en la categoría 1100.
Fernando Ávila tuvo un regreso con podio al automovilismo regional. El piloto de Villa La Angostura volvió a competir este domingo en el circuito El Rebenque de Bariloche y, en su debut con un Fiat 128 en la categoría 1100, consiguió un destacado segundo puesto después de una jornada que comenzó complicada y terminó con una gran remontada.
El resultado adquiere mayor dimensión por la manera en que se desarrolló la competencia. Ávila había llegado a Bariloche con el objetivo de comenzar a conocer el nuevo auto y adaptarse a una experiencia diferente, luego de haber dejado atrás su etapa con los Fiat 600.
Precisamente, en la previa había explicado que la falta de autos para poder conformar aquella categoría, una situación que también se había presentado en Neuquén, lo llevó a buscar una nueva alternativa para continuar vinculado al automovilismo.

El regreso fue posible además por un importante esfuerzo personal y el acompañamiento recibido mediante una rifa y el respaldo de auspiciantes de Villa La Angostura, que permitieron reunir los recursos necesarios para volver a las pistas.
Un golpe que complicó todo en la serie
La jornada, sin embargo, estuvo lejos de comenzar de la mejor manera para el piloto angosturense.
Durante la serie, Ávila marchaba detrás de otro competidor cuando el auto que circulaba delante levantó una cubierta que terminó impactando directamente contra la parrilla de su Fiat 128. El golpe provocó la rotura del distribuidor y lo obligó a abandonar.

El incidente lo dejó último en la serie y condicionó su posición de partida para la competencia decisiva. De esa manera, debió largar anteúltimo la final, con el desafío de recuperar posiciones desde el fondo del pelotón.
Una gran remontada hasta el podio
Lejos de resignarse, Ávila consiguió avanzar durante la final y protagonizó una importante recuperación. Desde las últimas posiciones fue escalando lugares hasta recibir la bandera a cuadros en el tercer puesto.

El podio ya representaba un excelente resultado teniendo en cuenta los inconvenientes sufridos previamente y que se trataba de su primera competencia con el Fiat 128.
Pero una vez finalizada la actividad llegó una novedad que modificó la clasificación definitiva. El piloto que había ganado la carrera fue desclasificado luego de la revisión técnica al comprobarse que su vehículo se encontraba fuera del reglamento.
Como consecuencia, Ávila avanzó una posición y quedó oficialmente ubicado segundo en su debut en la categoría 1100.
Un regreso que comenzó mejor de lo esperado
El resultado representa un fuerte impulso para esta nueva etapa deportiva. Antes de viajar a Bariloche, el piloto había anticipado que inicialmente tenía previsto disputar algunas competencias para conocer el comportamiento del auto y evaluar su adaptación.
Su regreso también significó dejar atrás la experiencia con los Fiat 600 para encarar un nuevo desafío con el Fiat 128 y en una categoría diferente.
El proyecto pudo concretarse con el respaldo de vecinos y comercios que acompañaron la iniciativa, entre ellos Hotel Correntoso, Ruca Kuyen, Barbie de Las Tortas, Hostería Encanto del Río, Mario Truglio y Cabañas Raulí del Bonito.



