El 4 de septiembre de 1972 un importante grupo de vecinos se concentró frente a la Municipalidad para reclamar el alejamiento del entonces comisionado municipal y exigir que se investigaran presuntas irregularidades. Hubo gritos, enfrentamientos verbales y hasta una lluvia de huevos contra el edificio comunal. La presión popular consiguió finalmente el desplazamiento del funcionario y dio origen a uno de los episodios políticos más recordados de la historia local: “El angosturazo”. Escribe Yayo de Mendieta.
Más de medio siglo atrás, cuando Villa La Angostura era todavía un pequeño pueblo de alrededor de 700 habitantes, ocurrió un acontecimiento excepcional que quedó incorporado definitivamente a la memoria colectiva de la localidad.
Fue el 4 de septiembre de 1972 y pasó a la historia con un nombre que evocaba las grandes movilizaciones populares que por entonces se producían en diferentes lugares del país: “El Angosturazo”.
La Argentina atravesaba los últimos tiempos de la denominada Revolución Argentina. El presidente de facto era Alejandro Agustín Lanusse y Neuquén acababa de atravesar un cambio en la intervención provincial: Felipe Sapag había dejado ese cargo en agosto y posteriormente quedó al frente Pedro Salvatori.
En Villa La Angostura, Armando Mazza ocupaba la conducción municipal sin haber sido elegido por el voto popular, dentro del sistema institucional vigente durante el gobierno militar. Técnicamente, por la categoría que tenía entonces la localidad, correspondía hablar de comisionado municipal y no de intendente.
El malestar que comenzó a crecer
Las reconstrucciones históricas coinciden en que durante 1972 había surgido un fuerte descontento de una parte de la población con la administración municipal.
Las razones concretas aparecen relatadas principalmente a través de testimonios de vecinos y publicaciones periodísticas posteriores. Se cuestionaba la administración municipal y se denunciaban presuntas irregularidades vinculadas con el manejo de materiales y obras públicas.
Décadas después, la docente María Cristina Zamora de Hensel, una de las vecinas que vivió aquellos acontecimientos, recordó que circulaban reiteradas quejas entre los habitantes.
Entre las situaciones que relató figuraba haber observado vehículos municipales trasladando materiales destinados presuntamente a obras públicas hacia lugares que no eran dependencias comunales. También recordó cuestionamientos relacionados con materiales pertenecientes a la escuela.
Se trató de denuncias y recuerdos testimoniales que deben entenderse dentro del contexto de aquel conflicto. La reconstrucción realizada posteriormente por Archivos del Sur señala, además, que la investigación que reclamaban los vecinos no habría llegado finalmente a concretarse en los términos esperados.
Pero para septiembre de 1972, las sospechas y el descontento ya habían alcanzado un punto crítico.
El 4 de septiembre, los vecinos salieron a la calle
Ese día, los habitantes comenzaron a concentrarse frente al edificio municipal. Aquí aparece una diferencia entre los testimonios históricos.
La reconstrucción realizada por Conrad Meier, antiguo poblador y protagonista de aquellos años, habla de unos 300 vecinos frente a la Municipalidad.
María Cristina Zamora de Hensel, en cambio, recordaba décadas después una concentración de aproximadamente 60 a 80 personas.
La diferencia es considerable, pero existe un elemento que permite dimensionar lo extraordinario del acontecimiento: Villa La Angostura tenía entonces alrededor de 700 habitantes.
Incluso tomando la estimación más baja, se trató de una participación muy significativa para la población de aquel pequeño pueblo. Los manifestantes reclamaban el alejamiento de Mazza y una investigación sobre su administración.
Huevos contra la Municipalidad
Uno de los episodios que terminó convirtiéndose en símbolo del “Angosturazo” fue el lanzamiento de huevos contra el edificio municipal y quienes permanecían en su interior.
Conrad Meier recordó años después que Mazza se encontraba dentro de la Municipalidad acompañado por un grupo de personas que respaldaban su gestión, mientras afuera aumentaban los gritos y las protestas.
Los huevos comenzaron a volar contra el edificio. La escena quedó grabada de tal manera en la memoria popular que décadas después algunos relatos hablaron de tomates.
Sin embargo, Zamora de Hensel aportó una explicación mucho más ligada a la realidad de aquella Villa La Angostura: eran huevos y no tomates porque en septiembre prácticamente no había tomates disponibles en el pueblo, mientras que numerosas familias tenían gallinas.
Una vecina, según recordó, había llegado incluso con una canasta cargada de huevos para la protesta. Hubo fuertes discusiones, insultos y enfrentamientos verbales entre quienes reclamaban la salida del jefe comunal y quienes defendían su continuidad.
Pero el conflicto no derivó en un enfrentamiento sangriento.
Gendarmería y una Villa La Angostura convulsionada
La dimensión que tomó la protesta provocó también la intervención de las fuerzas de seguridad. Según el relato histórico de Conrad Meier, Gendarmería solicitó refuerzos desde Bariloche y permaneció custodiando el lugar durante la noche.
Lo que hasta entonces había sido considerado un tranquilo pueblo cordillerano se había convertido inesperadamente en escenario de una rebelión política.
La presión tuvo consecuencias.
Armando Mazza terminó apartado de la conducción municipal.
Las crónicas de la época indican que el interventor provincial Pedro Salvatori le concedió una licencia sin goce de haberes y dispuso una investigación sumaria.
Posteriormente llegó desde Neuquén una nueva intervención.
Las fuentes presentan algunas diferencias respecto de las fechas exactas: publicaciones basadas en los archivos periodísticos señalan que Juan Mariano Bejarano asumió el 14 de septiembre, mientras que la reconstrucción de Archivos del Sur ubica su llegada formal el 23 de septiembre de 1972.
Bejarano permaneció pocos meses al frente de la administración y posteriormente fue sucedido por Carlos Fracassi, quien conduciría el Municipio hasta mayo de 1973.
La “revancha” y el caso de una maestra
Pero las consecuencias del “Angosturazo” no terminaron con el alejamiento de Mazza. El testimonio de María Cristina Zamora de Hensel incorporó años después otro capítulo de aquella historia.
La docente había participado de la manifestación como ciudadana y fuera de su horario de trabajo. Poco después, funcionarios educativos provenientes de Neuquén llegaron a la Escuela 104 para realizar actuaciones a raíz de una denuncia en su contra.
Según recordó Zamora de Hensel, se la acusaba de haber participado de la protesta junto con alumnos, algo que ella negó terminantemente.
El procedimiento finalmente terminó sin sanciones y la docente fue desligada de las acusaciones.
Pero entonces ocurrió otra escena que refleja hasta qué punto la comunidad permanecía movilizada.
Al enterarse del sumario, un importante grupo de mujeres y madres del pueblo se trasladó hasta la escuela para respaldar a las docentes, convencidas de que podían ser despedidas.
La propia Zamora de Hensel recordó aquel momento como uno de los episodios más emocionantes de esos días.
El “Angosturazo” dejó al pueblo dividido
Aunque la protesta había conseguido el alejamiento del responsable municipal, las diferencias entre los vecinos continuaron durante meses. Villa La Angostura quedó dividida entre sectores enfrentados políticamente y la tensión llegó hasta el proceso electoral de 1973.
El recuerdo escrito por Conrad Meier describe que, ante el temor de nuevos incidentes, se desplegó un extraordinario operativo de seguridad para custodiar las elecciones, con soldados, armamento y vehículos militares.
Incluso recordó una ametralladora instalada frente al establecimiento donde debía realizarse la votación. Pese al impresionante despliegue, las elecciones transcurrieron finalmente con normalidad.
El episodio refleja hasta qué punto aquel pequeño pueblo había adquirido fama de conflictivo después del “Angosturazo”.
Del enfrentamiento nació el primer cumpleaños del pueblo
La historia tuvo además una consecuencia inesperada. Hasta ese momento Villa La Angostura no celebraba oficialmente su aniversario.
Existían distintas fechas relacionadas con la creación y consolidación del pueblo y durante décadas no se había establecido definitivamente cuál debía tomarse como referencia.
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En 1973, el interventor Carlos Fracassi estaba próximo a entregar el gobierno al presidente de la Comisión Municipal electo, Humberto Guido Rolando.
Pero el “Angosturazo” había ocurrido apenas meses antes y las heridas entre los vecinos seguían abiertas. Fracassi buscó entonces una celebración que pudiera reunir nuevamente a la comunidad.
Entrevistado por LA ANGOSTURA DIGITAL el historiador y jefe de Catastro Municipal Carlos Almada explicó que fue convocado para estudiar los antecedentes históricos y finalmente se optó por establecer el 15 de mayo como fecha del aniversario de Villa La Angostura.
La decisión quedó plasmada en la Resolución municipal 112/73, del 24 de abril de 1973.
Así llegó el primer festejo.
El 15 de mayo de 1973, apenas ocho meses después del “angosturazo”, se organizaron actividades populares, jineteadas, campeonatos de truco, propuestas culturales y encuentros deportivos.
La celebración buscaba algo más que recordar el nacimiento del pueblo: pretendía volver a reunir a una comunidad que había quedado profundamente enfrentada.
Un episodio único en la historia angosturense
Con el paso de los años, aquel 4 de septiembre de 1972 se transformó en uno de los acontecimientos políticos más singulares de Villa La Angostura.
Una localidad que apenas rondaba los 700 habitantes protagonizó una movilización popular de tal magnitud que consiguió provocar un cambio en su conducción municipal.
Los testimonios difieren en algunos detalles, en la cantidad exacta de manifestantes e incluso en determinadas fechas posteriores. Pero coinciden en los elementos centrales: existía un profundo malestar, los vecinos salieron a reclamar frente a la Municipalidad, exigieron explicaciones y una investigación y la crisis terminó con el desplazamiento de Armando Mazza.
Hubo huevos, gritos, fuerzas de seguridad, intervenciones políticas y una comunidad que permaneció dividida durante meses.
Pero también quedó una consecuencia que llega hasta nuestros días.
De aquella necesidad de superar las heridas del “Angosturazo” surgió, en parte, la decisión de celebrar por primera vez el aniversario de Villa La Angostura cada 15 de mayo.
Por eso, más de medio siglo después, “El Angosturazo” permanece como uno de los capítulos fundamentales para comprender la historia política, institucional y social de Villa La Angostura.
Yayo de Mendieta
Fuentes: Archivos del Sur, Conrad Meier y archivo de notas de LA ANGOSTURA DIGITAL



