“Banana” Martínez escribe ante el abandono de la Fundación Salmónidos de Villa la Angostura

El reconocido guía de pesca escribe preocupado luego de la carta publicada por La Angostura Digital y recuerda «el correo electrónico que enviara a las autoridades el 3 de septiembre del 2020».

Sr. Director:

Hola Jorge y Héctor, amigos de la FSA!
Me dirijo a Uds. y por su intermedio a todo el consejo de administración de la FSA (Fundación Salmónidos Angostura) en mi calidad de miembro fundador, primer presidente y activo protagonista de la fundación con el propósito de plantear mi posición respecto del futuro de la institución y su conducción.

Voy a hacer una breve reseña para recordar lo que fue el inicio de esta institución querida y reconocida por la localidad, y recordar sobre todo los objetivos por lo cual se trabajó siempre.

Allá por el 93, un grupo de vecinos, preocupados por el deterioro del recurso ictícola, y entendiendo que era importante para la economía de Villa La Angostura, nos juntamos con un solo objetivo: construir una trampa sobre el río Bonito, para optimizar la captura de reproductores y utilizarlos para el desove artificial.

En un solo día y con muchísimo entusiasmo juntamos el dinero necesario y los materiales para la obra a través de una «maratón radial», con el aporte de vecinos, políticos y algunos de mis clientes. En poco tiempo y con participación comunitaria se construyó la primera trampa de hormigón que años después se llevó el río.

Nuevamente nos juntamos y con el mismo propósito, nace la Fundación.

Parte del éxito se lo atribuyo a que nos mantuvimos obstinados en el mismo objetivo: la preservación del recurso de la mano de la concientización, la educación, la investigación ictícola, la siembra de peces, etc.

En muy pocos años, logramos todo lo que hoy hay a orillas del río Bonito.

Sin embargo, el cambio de políticas en los requerimientos de los biólogos de la provincia, impidieron continuar colocando la trampa y fue un duro golpe al objetivo principal que manda nuestro estatuto, y entiendo desestabilizó a los consejos de administración sucesivos en la concreción de sus funciones, incluso interrumpiendo las tareas de concientización de turistas, educación en escuelas y jardines de infantes de la Villa.

Me siento parte de la institución aunque no esté presente físicamente en este momento, ya que la presidí desde el minuto cero hasta el 2003 y en ese tiempo, se concretó absolutamente todo lo material, mueble e inmueble que hoy está implantado a orillas del río Bonito.

Se que desde hace un tiempo, hay un grupo de amigos de la fundación, algunos socios desde los inicios: Gonzalo y Tomy Detry, Santiago Mazza, Juan Andrés Saldivia, Guillermo Vázquez, por nombrar a algunos, que quieren trabajar con el mismo objetivo y sólo ese, que manda el estatuto de la FSA, recuperando las mismas tareas que se han dejado de hacer en la localidad. Claro está que podrían armar otra institución, pero me parece una picardía que no lo puedan hacer desde la FSA, reafirmando sus principios.

Allá por el 2010, se intentó hacer un mix entre gente del consejo de administración viejo y nuevos miembros, a lo cual me plegué para intentar sumar a esta idea. Luego vino el volcán y mi éxodo a Neuquén, y por mi lejanía, envié mi renuncia al consejo. En aquella ocasión, el mix de «viejos y jóvenes», no cuajó, y en este momento seguramente tampoco va a cuajar. Pero es importante que se retomen los trabajos en pos del cuidado del recurso, y nada mejor que las nuevas generaciones para impulsarlo.

Por eso es que me dirijo a uds, porque me siento obligado a defender todo lo que se hizo en esta entrañable institución e impulsar la renovación completa del consejo de administración.
Tal vez sea un tiempo de nuevos aires, que refresquen el trabajo realizado por todos nosotros durante estas décadas, dando lugar a nuevas ideas, entusiasmo y ganas de trabajo solidario.

Espero consideren mi reflexión.

Sin mas les mando un abrazo grande!

Omar «Banana» Martínez

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